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viernes, 16 de diciembre de 2016

LA ARQUITECTURA EN EL CONTEXTO DE UN NUEVO PARADIGMA

Tras una pequeña pausa, reanudamos esta serie de artículos con un enfoque que incentive la reflexión. Intento humildemente hacer un llamado al sentido interno del lector inteligente, sin pretender establecer dogma alguno. Ahí vamos...

El fenómeno de la Arquitectura como Arte ha evolucionado tradicionalmente al amparo del poder, fundamental y esencialmente religioso y, de forma paralela, político y económico. Hemos comentado en anteriores ocasiones que el origen de esta disciplina, ya en la era megalítica, fué impulsado por necesidades de orden ceremonial o mágico relacionadas con eventos de tipo cósmico. Si el hombre antiguo dió tanta importancia a los eventos celestes, en un estado de evolución que requería dedicación y atención casi exclusiva a asuntos tan mundanos como la supervivencia, debió ser porque obtendría algún beneficio en dicha tarea, y éste no sería irrelevante sino en relación proporcional a importancia que se le daba (pura lógica). Tengamos en cuenta que se trata de un hombre primitivo en cuanto a inteletualidad, recién aparecido en la escala evolutiva, como civilización o cultura, con un fuerte instinto enfocado en priorizar asuntos inmediatos ó prácticos y que nadie se dedicaría a mover cientos de toneladas de roca, sin medios tecnológicos y, simplemente, por capricho o para hacer deporte.


En otro orden de cosas, llamamos "ciencia" al intento racional de interpretar la naturaleza y extraer leyes acerca de su funcionamiento, de forma que seamos capaces de reproducir a voluntad ciertos fenómenos. Sabemos que la ciencia no avanza linealmente, sino a saltos o escalones. Cuando se agota un escalón se produce una crisis y, simplemente, damos el paso al escalón superior. Estos escalones reciben el nombre de paradigma, el cual queda definido como un sistema de creencias que actúa a nivel contextual en un espacio-tiempo específico. Es decir, un paradigma establece como dogma aquello que está generalmente aceptado por la comunidad científica, de modo que cualquier desarrollo científico debe establecerse dentro de los límites de dicho contexto. La mayor parte del estamento científico se pliega a las restricciones de contexto paradigmático vigente y cada vez que un investigador explora o atraviesa sus límites en busca de la verdad obtiene como respuesta la oposición frontal del stablishment y es persuadido, por activa y por pasiva, para que desista en su empeño. Pero la Verdad no solo es algo simplemente atractivo para el ser humano sino que podemos considerar que su búsqueda es el leitmotiv o argumento recursivo intrínseco a la propia genética y, por tanto, un impulso difícil de vencer, sobre todo, para quien es capaz de intuir que lo que busca se encuentra más allá de los límites establecidos.

Wilheim Reich 

Dichos transgresores tienen dos destinos alternativamente, o caen en el descrédito junto con sus investigaciones y son defenestrados por la comunidad científica (N. Tesla, W. Reich, etc) o sus descubrimientos producen un impacto de tal calibre que alcanzan fama y prestigio, premios Nobel o cosas por el estilo, bajo el "amparo paternalista" del stablisment, que es quien controla en última instancia los términos y limitaciones del dogma científico imperante. Esta y no otra es la razón por la que, mientras unos científicos trabajan en teorías avanzadas y se desarrollan investigaciones multimillonarias en ciertos ámbitos, que contemplan aspectos como los campos atractores en las dinámicas no lineales, como la Teoría del Caos, la multidimensianalidad del universo, las super cuerdas, la energía del campo o punto cero, la influencia de la conciencia sobre la realidad material y su carácter holográfico, etc, a los efectos oficiales y educativos, incluso a nivel universitario, seguimos instalados en los límites del  clásico Paradigma Newtoniano, que tiene 300 años. Todos los primeros, podríamos decir, que están "autorizados" para poder "pensar fuera de la caja" con la aquiescencia del Sistema, mientras que el resto debe desenvolverse dentro de los límites del "corral", la cerca conceptual que establece el Dogma, así que todo permanece en orden y bajo control. Los mecanismos necesarios para conseguir mantener estable la situación anterior podrían superar nuestra imaginación, ya que todo el proceso descrito debe parecer algo normal y difícilmente lo haría si no se pusiera mucho, mucho, empeño en conseguirlo. Aquí lo dejamos, ya que la conspiranoia no es el tema de este blog y, además, es un asunto finalmente irrelevante. por otro lado, no es mi intención convencer a nadie. Si esto no te resuena, simplemente, no pierdas el tiempo.

Nikola Tesla


Lo que sí nos interesa es entender que provocar un cambio de Paradigma exige algo más que la simple pasividad ante aquello que carece de realidad objetiva, por mucho que el resto del mundo siquiera se cuestione este hecho. Una vez que descubras, por tí mismo, el engaño en cualquier aspecto de la realidad aparente (aunque resulte algo inquietante y descorazonador), podrás decidir aceptarlo o no. Normalmente ocurre que, cuando hay un peso excesivamente descompensado en un extremo de la balanza (hablamos de dogmas y paradigmas) se produce una crisis, el retén que mantenía estable la situación queda desbordado y todo salta por los aires (aparentemente) volviendo a la estabilidad de un nuevo Paradigma, contexto o sistema de creencias. Esto es así porque tal cosa como un Paradigma no es algo dinámico sino estático, de modo que, en cierto modo, requiere menos energía negar la realidad (no lineal), es decir imponer un sistema de control, que actuar mediante la revisión y actualización continua de todo lo que conocemos para adaptarnos al cambio continuo de dicha realidad, dado que tal es su condición natural.


Tal vez, la nueva información que recibimos continuamente requiera de una nueva herramienta que permita procesarla. Esta herramienta no puede ser intelectual, racional o analítica, es decir lineal, sino que debe trascender la razón porque la razón está limitada por la capacidad de procesamiento del cerebro. Se trata de una cuestión evolutiva, sin más, el punto donde todo lo antiguo ya no encaja ni tiene sentido conservar. Llamemos a esta nueva función no lineal, estado de intuición o conciencia ampliada, una cualidad que permita el discernimiento operativo y directo de la realidad sin necesidad de la operación analítica racional. Dicha herramienta existe y está disponible en cada uno en función de su nivel de conciencia, siendo su dominio la materia básica del trabajo de los INICIADOS en misterios de todas las épocas.

 Sir Francis Bacon

La diferencia o, como dicen los expertos en marketing, la "ventana de oportunidad" que puede habilitar el cambio de Paradigma a nivel global es la resonancia del nivel de conciencia colectivo o nivel medio que, en contra de lo que ocurría hasta no hace mucho, según parece (así lo afirman reputados nombres de la ciencia espiritual y la conciencia, como el Dr. D.R.Hawkins), ahora supera cierto valor crítico que nos permite, ya en este momento, dar este salto con seguridad. Más que un cambio de Paradigma se trata realmente de un cambio de Escala, en realidad, si bien eso no importa. Lo que nos debe ocupar, entonces, es la necesidad de coordinar atención e intención en el flujo hacia el cambio interno, ya que la realidad aparente no es más que lo que proyectamos hacia el exterior de nosotros mismos según confirma, casualmente, la ciencia física más avanzada. ¡Hagámoslo cambiar!



                                                   Leonardo da Vinci y Miguel Ángel

Volviendo a la Arquitectura, después de esta reflexión sobre los sistemas de creencias y su poca relación con la realidad objetiva. El terreno de la Arquitectura no puede sustraerse del contexto global del resto de disciplinas o materias, ya que constituye uno de sus ingredientes principales. Si bien es cierto que siempre ha existido un desarrollo paralelo de conocimientos, de contenido más elevado y oculto, sus frutos han servido de inspiración, muestrario de recursos técnicos o artísticos, espejo en que finalmente se ha querido reflejar el resto de la sociedad. En esta última etapa (siglos ha) debido a la decadente especulación a que aquél conocimiento elevado se fue sometiendo (y a la que sigue sometido, en sus aspectos visibles), hemos dejado de recibir el influjo purificador de la esencia arquitectónica producida, casi, por decreto divino o inspiración cósmica, podríamos decir. Lo más auténtico de esta esencia permanece mudo, latente y silencioso, como la semilla en otoño a la espera de que el nuevo Paradigma haga su aparición.

Frank Gehry y la sociedad del espectáculo

Paralelamente, la disciplina arquitectónica se ha banalizado, degenerando a tal punto, que se encumbra como maestros a arquitectos de ego exaltado, que basan el "prestigio" que colma su vano orgullo en la superior ignorancia, desconocimiento e incultura de los clientes titulares de sus grandes cuentas. La mayor exuberancia y despilfarro en actuaciones para la galería, que nada tienen que ver con el noble arte de la arquitectura, son la expresión de una profunda crisis de valores, aquella que, tradicionalmente, acompaña los finales de ciclo, preparando la Falla que dejará unas cenizas de las que habrá de surgir lo nuevo.


Realmente, resulta casi obsceno, irritante y descorazonador, el desperdicio de talento que vertemos al servicio de una imaginería ausente de contenido sustancial. Pura forma o caparazón, superficialidad exacerbada, abuso tecnológico, despilfarro insostenible, espectáculo de taberna para las masas, frivolidad chabacana con objetivos mediáticos al estilo de Gran Hermano, mala arquitectura, en resumidas cuentas. Basura elaborada por mentes brillantes. Pero, no solo se trata de eso, sino de la sutil perversión del sistema de creencias que activa la puesta en valor de tales actuaciones. Sabemos, desde Jung, que existe un inconsciente colectivo, una especie de archivo global de la mente humana que acumula información de nuestras experiencias emocionales y pensamientos (todos y cada uno de ellos) y sincroniza aquellos aspectos más estadísticamente relevantes para generar contextos de significado que actúan como campos atractores para la realidad. No es una teoría, es pura física cuántica comprobada experimentalmente, la demostración del postulado "lo que crees, creas" o, lo que es igual, el sistema de creencias funciona como un campo atractor inconsciente que condensa la energía mental en una realidad sintonizada a cada instante para crear el mundo tal como la mayoría de las personas creen.


La constatación de este hecho sería realmente deprimente, si fuera tan literal como se ha expuesto anteriormente. Es decir, bastaría con dominar los medios de comunicación de masas, TV, emisiones radiofónicas, cine, prensa, etc, para controlar el sistema de creencias colectivo y, con él como herramienta, producir literalemente una realidad ad hoc al servicio de intereses Particulares. Realidad colectiva Vs intereses particulares. ¿Les suena esto de algo? Ciertamente debería, porque así ha funcionado el mundo durante mucho, mucho tiempo. Pero ¿Cual es la buena noticia? ¡Esto es un desastre! ¿O, no?

En realidad, y esto es algo que  The Big Brother no puede manejar, los campos atractores que contribuyen a configurar el sistema de creencias ó Paradigma, vinculado a la materialización de la realidad, no reciben la misma energía de cada ser humano. Es decir, no se trata de un sistema democrático (lo que demostraría que Dios no es demócrata, pero eso es otro cantar), sino que se asigna a cada individuo una capacidad de crear que es proporcional a su nivel de conciencia. En realidad, no se trata de la capacidad de crear, en sí misma, sino del control sobre las creaciones, ya que dicho control debe ir parejo a un nivel de responsabilidad sobre lo creado. Todo el mundo co-crea constantemente lo que sucede a su alrededor y es únicamente la falta de control sobre las creaciones lo que genera la ilusión de aleatoriedad. A medida que el nivel o medida de conciencia se incrementa linealmente, la energía de esta conciencia aumenta de forma exponencial y, cuanto mayor es la energía, mayor materialidad es capaz de producir de forma consciente. Pura cuántica, pura relatividad.


Si consideramos que la evolución de la conciencia se dirige hacia la integración del ser con la totalidad, tal como nos cuentan todas las tradiciones espirituales presentes y pasadas, deberemos aceptar que la abarcabilidad es una cualidad o atributo definitivo, tanto del nuevo paradigma como de la nueva arquitectura, donde los atributos de carácter temporal vinculados a las modas carecerían de sentido y, consecuentemente, todo argumento que rinda culto al espectáculo en sí mismo debería ser rechazado por anacrónico. Las modas actuales que dirigen la vanguardia del diseño arquitectónico deben dejar paso a la ciencia de la conciencia arquitectónica como arte-técnica total e integrativo cuyas leyes, una vez aplicadas, sean capaces de producir valores objetivos. ¿Por qué? Porque siempre ha sido la conciencia y no la tecnología la que ha producido avances y cambios de paradigma en la humanidad, siendo la segunda una consecuencia de la primera. Porque, cuando la tecnología avanza de forma forzada y antinatural, como ahora ocurre, la conciencia colectiva debe forzar su desarrollo evolutivo para evitar el colapso de la civilización y, puesto que dicha evolución es un proceso natural que lleva su propio ritmo, se requiere la introducción de energías individuales de alto potencial en la masa humana, energías que contribuyan a elevar la vibración de la conciencia colectiva por encima del punto crítico y... todo ello ocurre dentro de la perfecta danza de la creación.


Tal es la explicación, a mi entender más plausible, a la masiva aparición en las últimas décadas de seres humanos con capacidades extraordinarias, como los denominados "índigo" o "cristal", y es la prueba de que nos encontramos involucrados en un proceso evolutivo "forzado" en el que lo más importante, no es que haya buenos y malos, lo cual son términos relativos, sino que el propio hecho por sí mismo parece adquirir trascendencia en un contexto mayor al nuestro inmediato. Basta tomar conciencia de este detalle para adquirir inmediatamente la responsabilidad consecuente, dado que el desarrollo de la conciencia colectiva constituye la suma de sus partes individuales, por lo que somos protagonistas en primera persona y delegar o descargar dicha responsabilidad en otros sería algo inmaduro.

Veamos, con sentido común.

¿Debería un edificio tener la forma de un montón de chatarra, la forma de un animal, una piedra o cualquier otro objeto solo porque es técnicamente posible hacerlo ó, tal vez, la forma arquitectónica debiera resultar de un mayor y armonioso compromiso entre concepto, sostenibilidad y eficiencia?


¿Acaso no es la febril búsqueda de novedades externas un síntoma evidente de la ausencia de valores internos, una verdadera patología del alma humana?

Cada acción que acometemos contribuye al desarrollo o involución de lo colectivo. Por tanto, cuanto mayor nivel de conciencia sea proyectado sobre dichos actos, mayor contribución haremos al proceso global y mayor beneficio obtendremos, consecuentemente.  Al alejar nuestras decisiones de las influencias publicitarias, de las modas y del pensamiento dirigido, las costumbres o las opiniones y buscar los valores objetivos de forma individual y consciente, persiguiendo la coherencia interna de las cosas, estamos aportando luz a nuestro proceso individual y colectivo. Un pequeño movimiento a nivel individual puede provocar un gran cambio a escala global, pero el camino individual requiere apartarse de la corriente y atravesar ciertas dificultades, como peaje por la libertad de elegir, y muchos prefieren permanecer en el estado de sueño.

El camino de la evolución es un camino de compromiso que necesita apoyo y por ello nacieron las diferentes formas de escuelas iniciáticas y de misterios en la antigüedad, los trabajos grupales y los maestros, de hecho, las grandes obras catedralicias del medievo florecieron y se desarrollaron al amparo de este sistema, con gran éxito, al unificar ciencia y experiencia en un contexto de sabiduría ancestral.

Hoy día, afortunadamente, tenemos el camino más fácil gracias a la cantidad de información disponible y a los medios de contraste o chequeo que nos permiten testar objetivamente cada una de nuestras decisiones. Procedimientos al alcance de la mayoría y que únicamente requieren adquirir ciertas destrezas prácticas que permitan tener suficiente fiabilidad sobre los resultados obtenidos. Se trata de procedimientos tan antíguos como la kinesiología, la radiestesia, los pulsos, el acceso a la realidad no ordinaria o los registros akáshicos, el inconsciente colectivo o la mente superior, como quiera llamarse, entre otros, pero también modernos como el apoyo de las nuevas tecnologías de la información (la que nos permite comunicarnos ahora), ya que todos ellos permiten establecer puentes con el campo del inconsciente y, a través de él, "descargar" información relevante del "sistema" colectivo, de una forma que nos permita disponer de criterios objetivos como guía de nuestros actos. Si bien es necesario contar con de una buena guía en este camino, uno puede convertirse en autodidacta y elegir la forma de acometerlo. Quien ha iniciado su camino entiende esto, para mayor gloria del Gran Arquitecto.

¿Cual es el camino? El camino es la búsqueda. Todo aquel que busca, haya y todo aquel que no busca, simplemente, desperdicia su vida durmiendo.




jueves, 13 de agosto de 2015

LOS NÚMEROS SOSTENIBLES

¿Es la sostenibilidad una cuestión matemática?

Esta pregunta parece formulada por uno de los teóricos del positivismo determinista que persiguen la reducción de todo acontecimiento físico a una cadena de causas y consecuencias deducibles racionalmente unas de otras siendo, por tanto, inevitables y predecibles en mayor o menor grado, dependiendo de la cantidad de información disponible para su análisis. Pero no es este el sentido de nuestro enfoque, muy al contrario, ya que los números constituyen la danza de la creación y ésta, por propia definición, se aleja mucho de la tesis determinista. Toda la diferencia entre uno y otro radica en la idea que sustenta el origen de los números y su significado.

Normalmente entendemos los números como un instrumento para evaluar cantidades. Son útiles pues nos permiten comparar magnitudes, hacer cálculos y asignar valores cuantificables a las cosas. En este sentido, los números son (ó parecen) bastante deterministas. Nuestra mente está habituada a manejar estos procedimientos, a hacer cuentas y, para nosotros los números no son otra cosa que cantidades.


Sin embargo ¿alguien se ha planteado cómo y porqué apareció el concepto de lo numérico?

Cuando el hombre comenzó a caminar sobre la tierra no existía la idea de cantidad, si acaso, únicamente conceptos como: mucho, poco, más, menos, lleno, vacío ó cosas similares y, sin embargo, los números estaban presentes en la vida diaria de una forma implícita, condicionada por las necesidades de supervivencia, es decir, por la SUSTENTABILIDAD, que es la misma cosa. Por tanto, por raro que parezca, el número nació como una idea mucho más vinculado a la proporción, a la medida de los ciclos naturales terrestres y cósmicos, que a la cantidad y el valor de las cosas en sí mismo. Parece lógico pensar que el sistema decimal obedece a la necesidad inicial de los humanos de contar con los dedos de las manos pero ¿porqué los humanos tenemos cinco dedos en cada mano, no seis, ni tres, ni ocho?

Pues resulta que el sistema decimal tiene muchos misterios que desvelar y que nos resultarán de gran interés a los arquitectos, al menos, a los que se interesen más por la SOSTENIBILIDAD real y menos por las etiquetas asociadas a conceptos predigeridos que patrocina la industria dominante.

(*) Los huesos de la mano se encuentran en proporción áurea, donde el número cinco es su fundamento.

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Por ejemplo, el sistema decimal permitió a los egipcios, hace más de 5.000 años, relacionar con total exactitud la medida métrica estándar con la proporción aúrea y el codo real egipcio (que es una medida armónica del pié llamado inglés, otro de nuestros estándares globales) unos cincuenta siglos antes de que decidiéramos definir la principal unidad de longitud del Sistema Internacional de Unidades (el metro) como la distancia que recorre la luz en el vacío en una pequeña fracción de tiempo (para ser un concepto tan racional y preciso, nadie puede hacerse una idea mental de lo que esto significa). La realidad es que el metro es una medida terrestre y, por tanto, armónica con el planeta y saber esto es más importante que asociarla con la velocidad de la luz. En general, hay que decir que la mayoría de los estándares, como piés, codos, brazas, yardas, millas y metros, que heredamos de la antigüedad están relacionados con las medidas terrestres (radio polar y ecuatorial) y resultan armónicos entre sí y/o relacionados a través de la proporción áurea, si atendemos a las leyes de la armonía musical. Lo cual, no solo es sorprendente, sino que nos da una idea de la naturaleza original y procedencia de los números y las unidades de medida. ¿Cómo fueron capaces de determinar con tal precisión, no ya los egipcios sino todas las culturas megalíticas, el radio polar terrestre? ¿No era la Tierra plana hace "dos días"?


A nivel consciente, existe todo un desarrollo conceptual de los números por su significado como tales, por un lado, y por su relación con los fenómenos terrestres y astrológicos, por otro. De este modo si, por ejemplo, el cinco tiene unas propiedades "x" instaladas en el inconsciente colectivo y (aún no entiendo cómo), nuestros ancestros descubrieron que el ciclo sinódico de venus en el cielo establecía un trazado pentagonal cada ocho años, es lógico que dicho planeta estuviera vinculado con ciertas cualidades asociadas al número y su presencia en los cielos, en alineación, cuadratura u oposición con otros astros tuviera un significado predecible y determinado, tal como ocurre con los ciclos lunares.


Dentro de la cultura prehistórica, donde la referencia más inmediata a los números era su relación con los fenómenos y ciclos terrestres, solares, lunares y astrológicos en general, es lógico que se desarrollase una cosmología en la cual el mundo era una manifestación de poderes numéricos, tal como expone Richard Heart. Más allá de esto, aquellos hombres reconocían una inteligencia de orden superior que regía los destinos del universo en un concierto armónico de relaciones numéricas cuya expresión o manifestación podía ser contrastada empíricametne en su experiencia vital. La ciencia oficial, tal vez por la perniciosa herencia del positivismo materialista, tiende a sesgar aquella información que aventura la posibilidad de existencia de otras inteligencias superiores no humanas (o suprahumanas) y los efectos de su intervención en la realidad, lo cual produce la reducción a forzadas, torpes y absurdas explicaciones basadas en carambolas probabilísticas... que son infinitamente más increibles.

Sin embargo, no hace falta ser científico, como no lo era el hombre prehistórico para reconocer en el orden natural con que trataban a diario ciertas causas inteligentes e inferir que sobre todo ello gobernaba una inteligencia primordial, una fuente que abarcaba la totalidad de la existencia, un Todo. Esta totalidad y su poder unificador, junto con todas sus connotaciones, fueron integrados en el concepto original del Uno.

En el proceso de la creación, el Uno surge del vacío como una potencia absoluta de todo lo que es, se expande y se contrae en un pulso eterno atemporal, sin conciencia inicial de sí mismo. Desde su centro, la conciencia primigenia se proyecta en infinitas direcciones. Como nuestra mente es incapaz de abarcar el concepto de lo infinito, vamos a reducir el esquema anterior a una de sus infinitas posibilidades o realidades, que representamos como un círculo entorno al centro. La conciencia se refleja en la superficie y, al expandirse, alcanza el centro original tomando conciencia de sí misma. Nace el Dos y, con el, el concepto de dualidad que permite a la mente transitar entre dos polos. A nivel geométrico, esta acción implica, antes de la aparición en nuestro esquema del propio número, las raices de 2, 3 y 5, razones geométricas clave en geometría sagrada.

Acto seguido, para equilibrar el esquema de acción-reacción representado por la vésica piscis que hemos generado, surge la necesidad de equilibrio ya que la dinámica que se ha producido resulta inestable. Se requiere un nuevo punto de vista que estabilice el contínuo movimiento tesis-antítesis. Necesitamos realizar un proceso de síntesis coherente con los aspectos anteriores, por lo que la conciencia se desplaza de nuevo a un punto común e imparcial y nace el Tres. El Tres representa la creatividad, por una parte y la estabilidad, por otra. El triángulo es el símbolo del fuego. El 3 crea una estructura indeformable, el triángulo, y expande la conciencia original en dos dimensiones.


Pero para alcanzar la materialidad tridimensional, este esquema resulta insuficiente. Debemos expandir otra esfera desde cada uno los vértices del triángulo anterior y así adquirir una nueva perspectiva del conjunto. Esta estructura, para ser estable, deberá ser asimismo indeformable. De esta forma generamos el tetraedro, la primera estructura tridimensional y primer sólido platónico, el Cuatro y, en la representación sobre el plano, aparecen los cuatro vértices del cuadrado como reflejo del círculo que generó el triangulo. 

El Cuatro, por tanto, representa la materia y el cuadrado es el simbolo del elemento tierra. Estos cuatro primeros números generan los demás del sistema decimal mediante el procedimeinto gráfico de la Tetraktys pitagórica. Asimismo, replicando la expansión de esferas a partir de los puntos anteriores se genera el diagrama de la Flor de la Vida, la forma esencial de todo lo creado.


No realizaremos aquí un análisis pormenorizado del significado de los números y la geometría, simplemente valga esta breve exposición para entender que existe realmente un significado profundo sobre el concepto de los números instalado en nuestra mente colectiva. Por tanto, si es cierto que este campo mental tiene un notorio efecto sobre la realidad material que creamos, como nos indica la física cuántica, parece interesante alcanzar un mayor nivel de entendimiento acerca de su significado y la forma en que puede ser aplicado a efectos prácticos para nuestro bienestar individual y colectivo. La forma en que el hombre prehistórico alcanzó maestría en esta materia nos es desconocida y, sin embargo, podemos afirmar que existió sin lugar a dudas y que fué extensamente utilizado por todas las culturas.


La geometría sagrada constituye una de las manifestaciones materiales sustentables de estas relaciones numéricas en el mundo de la forma, al igual que ocurre con el sonido y la armonía musical, que responde a las mismas leyes en todo el espectro electromagnético. Sabemos que el universo es vibración, energía en múltiples formas de expresión y toda vibración puede ser reducida a una función numérica. También sabemos que hay vibraciones armónicas y vibraciones resonantes, así como disarmónicas y distorsionantes. Existen ondas constructivas y ondas destructivas y, en última instancia ¡estamos formados por ondas!  ¿cuales elegiríamos, si pudiéramos y conociéramos sus efectos y funcionamiento?

Diagrama de la Flor de la Vida, grabado con tecnología desconocida (similar al lasser) en la piedra granítica del Templo de Osirión en Abydos, Egipto. Según estudios recientes, data de la era megalítica...

El conocimiento numérico es independiente de los ruidosos canales de la historia, la arqueología, las lenguas antiguas, los artefactos, los mitos, la escultura, etc. Como el ave Fenix, es perfectamente reconstruible porque los números mismos son un conjunto de arqutipos eternos.
Richard Heath, en Los números Sagrados.

Personalmente, creo que debería llegar el día en que sea reconocido ampliamente el hecho de que las explicaciones que brindan la ortodoxia científica sobre el origen de nuestra raza son absurcedes consolidadas a base de repetirlas. Pero, no por más repetirlas llegarán jamas a ser ciertas y su descrédito se incrementa exponencialmente en todos los ámbitos. El porqué de tan necia perseverancia no debería preocuparnos; mejor ocupar energía y tiempo en investigar y barajar otras posibilidades. Entre la restringida (oportunamente) visión ortodoxa, el mito y la creencia hay un campo muy amplio plagado de evidencias materiales que, cada vez más, permiten inferir la existencia de un denso núcleo de conocimientos que no pueden haber surgido de manera casual o espontánea como resultado de la evolución de la especie. Negarlo es cerrar el paso a la verdad acerca de nuestra naturaleza y nuestro origen. De estos hechos puede deducirse los siguiente, al menos que exista una mejor explicación, que no conozco.


  • No somos la primera civilización humana que habita la Tierra.
  • Nuestro ADN no es, al menos totalmente, de origen terrestre.
  • El conocimiento numérico (y muchos otros) de nuestros ancestros ha sido heredado de otras civilizaciones anteriores y no desarrollado ad hoc por el hombre primitivo.
  • El sistema solar atraviesa ciclos de energía progresiva y regresiva, relacionados con la precesión de los equinoccios, y los procesos de evolución de cada civilización están sujetos a su influencia. Actualmente se inicia un periodo progresivo.
  • Siempre ha existido una casta encargada de cultivar, custodiar y administrar el conocimiento y este último no siempre está en las mejores manos.
  • El conocimiento ha sido codificado en infinidad de manifestaciones materiales por todo el planeta de forma que pueda ser decodificado y recuperado en algún momento. Podemos y debemos hacerlo.
  • Es imprescindible recuperar e integrar el conocimiento ancestral con la tecnología científica.
  • Nunca hemos estado solos en el proceso de evolución.
Se ha comentado en anteriores ocasiones que, dentro de este conocimiento ancestral existen tres premisas fundamentales en el universo. Estas premisas son compartidas por la ciencia moderna.


  1. Todo es energía, todo es vibración, todo es consciente y todo lo anterior es la misma cosa.
  2. Todo está en cambio y movimiento permanente.
  3. Todo está conectado y todo se comunica entre sí, intercambiando información.
Dentro de estos postulados, si todo está en movimiento y existen ciclos reconocibles por doquier, parece razonable que el origen de los números esté vinculado necesariamente a estos procesos cíclicos. Dentro de ellos, la observación de los ciclos de la naturaleza y el movimiento de los astros, así como el establecimiento de un método para registrar fenómenos cuantificables, mediante símbolos, parece ser la explicación natural de la aparición de los números, así como lo son la aparición de hitos, naturales o artificiales, en el terreno que permitieran reconocer en que punto del proceso nos hallábamos. Los planetas del sistema solar en su trayectoria celeste observada desde la Tierra dibujan un gráfico con zonas de avance y retrogradación que constituyen nodos o singularidades medibles y que reciben el nombre de sínodo planetario. Asímismo, la división del tapiz celeste es posible por la presencia de configuraciones fijas de estrellas o constelaciones conformando un mapa topográfico en movimiento.


"Casualmente" (sin causa), tal vez "causalmente" (a causa de), estos sínodos planetarios como, por ejemplo el sínodo de Venus que genera un esquema pentagonal en un periodo de 8 años (5/8) o el de Mercurio que forma una estrella de David, nos dan las claves de la armonía musical al igual que la naturaleza de los números y la división de la semana de 7 días.

Se dá la circunstancia también, coincidencia tal vez, de que los dos planetas que acompañan a la Tierra al interior del sistema solar, Mercurio y Venus, exágono y pentágono, expresan la misma geometría que los codones de ADN cuya estructura molecular es una combinación de un exágono y un pentágono que comparten uno de sus lados. Por este procedimiento los números 3, 4, 5 y 6 está asociados respectivamente a la Luna, el Sol, Venus y Marte así como sus propiedades generativas y el 7 al conjunto de la semana, constituida por el Sol (sunday), Marte (martes), Mercurio (miércoles), Júpiter (jueves) y Saturno (sábado) que conforman una estructura heptagonal en esta misma sucesión. La cantidad de relaciones y armonías entre planetas y constelaciones requeriría un gran volumen, así que baste con estos ejemplos sencillos para ilustrar que los número atesoran un contenido mucho más "jugoso" del que estamos acostumbrados a emplear, que todo ello está relacionado con los ciclos vitales terrestres y que, por tanto, el conocimiento y empleo de esta tecnología de la naturaleza fué y es importante para el desarrollo de nuestra civilización.


Todas estas relaciones simbólicas fueron asimiladas en la cultura a través de los mitos, en forma de dioses y leyendas que siempre tuvieron un transfondo importante de conocimiento encriptado en su simbología. Así, la astrología y la mitología están vinculadas positivamente por el conocimiento ancestral de los números y su significado, el significado responde a comprobaciones empíricas y, como consecuencia, resultados medibles y comprobables en cuanto a sus efectos. Por tanto, no resulta desdeñable el hecho de que determinadas proporciones o medidas empleadas por antiguas civilizaciones (y no tan antiguas) con el fin de producir un efecto concreto en determinados edificios de carácter emblemático, pueda ser deducido y replicado en una especie de ingeniería inversa para nuestros propósitos arquitectónicos.


El hecho es que, de forma poco expresa pero perfectamente deducible y comprobable, esta práctica ha continuado realizándose para diversos fines por las sociedades masónicas al amparo de la iglesia y las élites en el poder, como no dejan lugar a dudas sus monumentales actuaciones, con ejemplos como la catedral de Chartres, El Vaticano o la ciudad de Washington. Lo cierto es que los poderes que rigen (o lo intentan) nuestros destinos emplean los números y la geometría con ciertos fines (que no es el caso analizar) por una razón y es porque que son profundamente eficaces para ellos. La cuestión es que también son eficaces para generar bienestar, armonía, salud y para potenciar la creatividad, autonomía y evolución del ser humano en consonancia con la Tierra y el Cosmos, en lugar de emplearse para el control y la sumisión.

Las opciones son claras. O entregamos nuestro poder a los "padres de la Patria" para que decidan por nosotros o nos empleamos en decidir nosotros lo que más nos conviene. Es tiempo, hermanos.

Los números sostenibles, al contener conceptos y cualidades no tienen sentido alguno como meras cantidades sino que deben ser trenzados en armonía y constituirse en un todo interactivo entre sí y con el lugar geográfico, si hablamos de arquitectura. Los números se transforman a través de estas relaciones "mágicas" en geometría y cada geometría, como ya hemos citado en anteriores ocasiones, produce su propia música como emisores de ondas de forma. Las ciencias relacionadas con esta materia y donde procede encontrar estos fundamentos son la física (teoría ondulatoria), la radiónica, la gematría, la numerología, la astrología, la geometría sagrada y la metrología, así como la investigación historica de los procesos constructivos y sus rituales de activación energética. Hay que tener en consideración que junto con la parte material o física, coexisten otros niveles de densidad de forma simultánea, en forma etérica e interactiva. Todas las disciplinas anteriores aportan claves aisladas pero complementarias para el desarrollo de una gran teoría conjunta que corresponde desarrollar entre todos.



jueves, 11 de junio de 2015

FORMACIÓN EN ARQUITECTURA INTEGRATIVA

El auge creciente de los procedimeintos y técnicas de bioconstrucción, así como el interés que despierta en técnicos y arquitectos, no se encuentra acompañado, por regla general y bajo mi punto de vista, de una adecuada orientación acerca de las implicaciones y conocimientos necesarios para que estas técnicas puedan ser llevadas a su aplicación de la forma más exitosa y eficiente posible. 

No cabe duda que una técnica de bioconstrucción es más sostenible y ecológica que cualquier construcción industrializada, del mismo modo que también ha de tener una mayor eficiencia energética y resultar más ventajosa económicamente, además de resultar técnicamente sencilla y, por tanto, permitir ser realizada con menos medios y conocimientos técnicos. Es decir, quede claro que cualquier tipo de bioconstrucción es siempre ventajosa, en este sentido. Sin embargo, debido al origen tradicional de las técnicas utilizadas, existen dos efectos negativos. En primer lugar, se trata de técnicas altamente especializadas, digamos que son monotemáticas, y no suelen combinarse entre sí, lo cual impide que puedan ser adaptadas y mejoradas mediante la fusión de conceptos y técnicas en cada aplicación y caso concreto. Todas ellas presentan ventajas y desventajas y sería recomendable poder utilizar lo mejor de cada una y saber discriminar cuándo y cómo debe hacerse. Por otro lado, al tratarse de conocimientos tradicionales, muchas veces se distancian de los conocimientos técnicos ó los principios que las animan ó justifican y tienden a aplicarse indiscriminada, extemporánea y literalmente en ocasiones en que existen altenativas y serían recomendables algunas adaptaciones para mejorar el resultado. Por último, la ausencia de fundamentos técnicos, en muchos casos, lleva a que algunos problemas comunes de la construcción puedan ser soslayados o pasados por alto y acarreen consecuencias de difícil enmienda, cuando se alteran los patrones básicos por cualquier motivo. Por tanto, sería deseable que un buen bioconstructor dispusiera de una serie de fundamentos técnicos de construcción y de un abanico de diferentes técnicas para adaptar y resolver con éxito cada caso y aplicación concreta, no ciñéndose a un modelo único. Este mestizaje dará como resultado una variedad y riqueza de matices al producto final, así como alternativas suficientes al diseño sin, por ello, alejarnos del purismo de la bioconstrucción.

(*) Ejemplo de ejecución que desconecta el edificio del terreno al introducir un material aislante.

Otro aspecto importante es la necesaria consideración de lo que representa una intervención arquitectónica, en cuanto acción material de transformación de la naturaleza existente. En este caso, se limitan a una mínima parte aquellas iniciativas que consideran los efectos de la construcción sobre el lugar y los del lugar sobre la construcción. Cuando llegamos a un emplazamiento a construir debemos actuar con prudencia y respeto, ya que la naturaleza, por si misma, ha establecido previamente en este sitio un orden de las cosas y unas reglas de intercambio de energía entre todo lo que allí existe, así como una relación entre lo que hay por encima de nuestras cabezas y por debajo de nuestros pies. Cuando, por ignorancia congénita, llegamos y actuamos de forma inconsciente alterando estas condiciones, como un elefante en una cacharrería, producimos una distorsión energética poco halagüeña. Si, además, no hemos considerado las posibles influencias nocivas o geopáticas de ciertos aspectos del lugar, estaremos actuando como auténticos necios y únicamente la casualidad, como en el caso de una lotería, podrá evitar la comisión de errores graves que perjudiquen, en mayor o menor grado, a los habitantes o usuarios futuros de la construcción y al propio edificio. En este caso, la seridad del asunto es de tal calibre que merece ser considerada la necesidad de, al menos, disponer de una batería de conocimientos que nos eviten caer en errores de bulto.


Como no existe una ciencia que abarque el conjunto de aspectos que influyen en la disciplina arquitectónica, debemos dedicarnos a la ardua labor de investigación, cuestionando cualquier apriorismo en sí mismo y buscando la relación subyacente al complejo entramado de causas y efectos, entendiendo que, como todo en el universo, existe una causa primera cuya verdad esencial es lo suficientemente brillante como para iluminar el camino y permitir deshacer la madeja desde la luz original hasta la oscura densidad de la materia. A partir de aquí y sin ninguna pretensión de exclusividad sobre el dominio de la verdad, hemos seguido el camino que otros anduvieron antes, recogiendo las perlas que nos dejaron, muchas veces rodeadas de gran misterio pero siempre a la vista, para poder crear un cuerpo ordenado, secuencial y coherente de conocimientos y buenas prácticas que nos permitan entender y dar sentido a lo que hacemos. Aquellos que vibren con estas palabras pueden optar por iniciar este camino que ahora presentamos y hacerlo suyo, para mayor gloria del Arquitecto Supremo.

CURSOS DE VERANO 2015


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martes, 9 de junio de 2015

TRATAMIENTO DE LAS HUMEDADES

La finalidad de este blog es aportar puntos de reflexión sobre temas asociados a la arquitectura integrativa y no propiamente la resolución técnica de aspectos concretos de la construcción. Existen multitud de espacios y documentación en la web que se ocupan de estos detalles con carácter específico. Sin embargo, este es un tema crucial en todo tipo de construcción y existe cierta confusión (en muchos casos desacierto) en cuanto a  las soluciones a aplicar, por lo que voy a ofreceros mi punto de vista, tanto técnico como conceptual.


La función principal de una edificación es proporcionar cobijo y confort a sus ocupantes. Aunque ambas cuestiones están relacionadas íntimamente, podemos entender que se deben aplicar en riguroso orden como antecede. Respecto a lo primero, la protección de los agentes externos es la esencia de cuantas soluciones debemos plantearnos. En este sentido, las humedades han sido siempre uno de los problemas que más quebraderos de cabeza proporciona a técnicos y usuarios pues, una vez que aparecen, no suelen ser fáciles de eliminar. Por esta razón debemos poner especial cuidado en prevenir la filtración de aguas y en situarnos sobre corrientes subterráneas. Este último caso afecta a las condiciones de confort y lo explicaremos más tarde.


La filtración de aguas puede proceder del exterior o del interior de la edificación. 

Cuando se trata de filtraciones interiores, suele tener su origen en una avería o rotura de los conductos de la instalación de distribución o de los de desagüe y saneamiento. Cuando no hay causa externa que lo justifique, deberán revisarse, en primer lugar, las juntas, codos y vávulas ya que una mala soldadura o ajuste pueden ser los causantes. Para evitar problemas y facilitar las reperaciones es conveniente que estas instalaciones sean, en la medida de lo posible, accesibles en todo momento, disponiendo de paredes técnicas registrables, en el caso de la instalación de abastecimiento, y procurando sacar el saneamiento de la zona habitable hacia el exterior ó utilizando forjados sanitarios registrables en los locales húmedos, en otro caso. También es recomendable, si no podemos hacer un forjado sanitario, crear una especie de arqueta de dimensiones sificientes para que aloje el saneamiento y éste sea accesible. Con estas precauciones evitaremos muchos problemas posteriores. No interesa ahorrar en este aspecto, os lo aseguro.


Otro caso de humedades internas son las producidas por condensación que se evitan disponiendo una adecuada ventilación de los locales donde se produce vapor, sean locales húmedos o no, ya que la propia respiración produce una saturación de agua en la atmósfera interior de los locales. Evitar pinturas y materiales impermeables cuando no es rigurosamente imprescindible, como en ciertos paramentos de baños y cocinas, es necesario.

Finalmente, evitar las aguas que azotan los paramentos verticales en caso de lluvia, es fácil diseñando los voladizos de cubierta de forma adecuada y disponiendo un zócalo en la base del muro con una impermeabilización entre este y el muro, que debe ser natural y no interrumpir la conductividad eléctrica del mismo en sentido vertical.


Por otra parte, cuando se trata de aguas externas, bien por nivel freático o en forma de humedades ocasionales relacionadas con la climatología, el problema hay que plantearlo de otra manera y en esto debemos ser radicales y claros. O bien alejamos la edificación de las aguas, si las conocemos de antemano y podemos hacerlo, o bien alejamos las aguas de la edificación. Se trata de un divorcio necesario. No queremos que esta relación contamine nuestra existencia y, si no lo evitamos, arrastraremos su fantasma de por vida. 


Es muy común recurrir a la impermeabilización de muros, cimientos y soleras con productos de base sintética o imprimaciones bituminosas ó asfáticas para evitar que las humedades asciendan desde el terreno y se filtren al interior de la edificación. Ahora veamos una cuestión comunmente desconocida, u obviada simplemente. Uno de los puntos fuertes de una edificación saludable es su conexión a tierra. 
  • Los muros y pavimentos deben estar conectados al terreno necesariamente, de dónde absorben iones negativos que necesita nuestro organismo biológico para neutralizar los radicales libres.
Todo producto impermeabilizante sintético es comunmente un buen aislante eléctrico. Por tanto, UNA MALA SOLUCIÓN por cuanto no transpira e interrumpe la continuidad de los muros o secciona la conexión a tierra del edificio. No podremos hacer un edificio saludable si lo aislamos del terreno, por lo que debemos buscar soluciones alternativas y no dudar un momento en evitar las anteriores, a lo que tendemos por pura comodidad. Es decir, aguas no pero conexión a tierra si, imprescindible. Para encontrar una solución adecuada hay que entender cómo funciona el mecanismo de la humedad, que es muy sencillo. El agua que circula de forma libre está sometido a la ley de la gravedad, es decir, siempre irá del punto más alto al más bajo y nunca al revés. El agua que satura un terreno con un alto componente de elementos finos puede ascender por capilaridad, ya que la parte seca de cualquier material poroso, como el mortero, el adobe o los materiales cerámicos, absorbe la humedad como un terrón de azúcar. Estos dos casos hay que tratarlos por separado pero teniendo en cuenta que necesitamos mantener el edificio conectado a tierra.
 Detalle de una solución habitual que corta la conexión a tierra.
En el primer caso, las humedades son manejables, ya que basta con alejarlas de la vertical de los cerramientos mediante un buen sistema de drenaje perimetral cerrado y contínuo con ligera pendiente. La cara exterior de los muros bajo el nivel del terreno debe quedar, asimismo, seca (en este caso, una lámina drenante y grava entre muro y terreno no afectan a la conexión a tierra, que se produce por la parte inferior). En el segundo caso es dónde radican la mayoría de los problemas, ya que debemos evitar que asciendan las aguas por capilaridad y, para ello, tenemos que introducir una capa de aire entre el terreno húmedo y los muros, a la vez que mantenemos su conductividad. Esto, a nivel de cimentación, se puede lograr interponiendo una capa de árido de diferente granulometría pero sin finos (gravas sin arena fina o tierra) que permita un buen asentamiento pero impida que ascienda el agua, ya que esta tenderá a circular libremente por gravedad. Este sistema debe estar conectado al de drenaje perimetral que, lógicamente, ha de circular a un nivel inferior para captar el agua y evacuarla convenientemente.

Otra cuestión física a tener en cuenta en la absorción de humedades por capilaridad es que ésta se vé favorecida por la diferencia de potencial eléctrico entre la parte seca o electropositiva y la parte húmeda de la tierra que es electronegativa, lo cual genera un flujo de electrones en forma de corriente eléctrica que acompaña a la humedad, como buena conductora que es. Para atajar este efecto podemos hacer dos cosas.

Primero. Crear una barrera equipotencial mediante introducción de una línea de material conductor eléctrico, como hilo de cobre desnudo (puede ser fino, ya que no lleva tensión importante). Para ello disponemos dos hileras horizontales de taladros de unos 10 cm de profundidad en la base del muro, una a nivel del pavimento y otra a unos 50 centímetros por encima de ella. Creamos un circuito en zig-zag, en forma de cosido, con el hilo de cobre que debe quedar introducido en los taladros que hemos creado y éstos sellados con mortero. Porteriormente, se revoca el muro, dejando el circuito en su interior. Con esta solución, equilibramos el potencial eléctrico entre la parte superior del muro y la que está en contacto con el terreno. Si se trata de un muro grueso que da a dos habitaciones, hay que realizar la operación por ambas caras.

 (*) El principio es correcto, pero... ¿qué pensais de la solución?

Segundo. Ventilación interior. Cuando esto sea posible, introducir una serie de taladros, piezas cerámicas abiertas (sin reducir notablemente la capacidad portante del muro) ó un circuito lineal de ventilación en el interior del muro, por donde pueda circular aire de forma dinámica, contínua y natural (aprovechando la termodinámica, por ejemplo). Esta solución, directamente, absorbe la humedad y reduce la tensión superficial que hace que el agua ascienda. Funciona como un aspirador de humedad, pero debe estár bien diseñado. Un aspecto interesante es que este aire, no sólo aspira la humedad sino que, por un principio físico de cambio de fase, el aire húmedo sale refrigerado ya que el proceso de cambio de agua líquida a gas que se produce en la evaporación consume gran cantidad de energía y esta la toma del aire en forma de calor, enfriándolo. Es decir, tenemos un aire acondicionado natural que podemos utilizar (o no) a conveniencia, adecuadamente conducido.

En cualquier caso, la forma de evitar la absorcion de humedad del cimiento al muro y de este al interior se evitará siempre que la solución constructiva resuelva adecuadamente que el apoyo sea siempre seco, a través de un material drenante intermedio, en lugar de apoyarse directamente sobre el terreno y, caso de esto ser necesario, disponer de un sistema de drenaje perimetral adecuado que retenga el nivel de agua por debajo del nivel de apoyo del edificio. Quien evita los problemas, no tiene que resolverlos después.

(*) Ante la duda, un técnico debería asesorar en estos temas.

En relación con la afección por aguas subterráneas, aunque estas no constituyen una patología por humedades propiamente dicha, sí son geopatógenas en el sentido de provocar alteraciones bioenergéticas muy poco saludables. Las aguas subterráneas han sido un elemento a evitar en toda la historia de la arquitectura, conscientes o no de los motivos "técnicos", y es algo que permanece aún en la tradición popular de la construcción. En la geomancia china eran (y son) denominadas "venas de dragón", lo cual nos sitúa directamente sobre la naturaleza telúrica de su actividad. Lo cierto es que las aguas subterráneas en circulación producen un campo electromagnética activa debido al flujo de electrones entre el agua y los diferentes materiales con que entra en contacto, efecto que es más acusado en los bordes exteriores de la corriente y en el centro de la misma. Este efecto tiene la facultad de interferir con otros campos geomagnéticos incrementando sus efectos nocivos, tal como ocurre con las redes Hartmann y Curry. Es decir, se produce un efecto acumulativo perjudicial que es necesario evitar cuando diseñamos un edificio y, para evitarlo, primero hay que detactarlo. El radiestesista es la persona adecuada para ayudarnos en esta tarea, si bien casi cualquier persona tiene sensibilidad radiestésica suficiente para detectar aguas subterráneas y es cuestión de práctica el que alcancemos seguridad en esta tarea.

jueves, 26 de marzo de 2015

¿QUE APORTA LA GEOMETRÍA SAGRADA A LA ARQUITECTURA?


El presente artículo viene a intentar arrojar luz sobre un escurridizo concepto del que muy pocos conocen la verdadera magnitud, a pesar de que existe mucho escrito sobre esta materia. Desde un punto de vista de su aspecto cultural, la geometría sagrada es algo intuitivamente asociado a la arquitectura religiosa, debido a que resulta fácil distinguir ciertos patrones geométricos que se vienen repitiendo en este tipo de estructuras desde el origen de todas las religiones y culturas, eventualmente adoptados también en otro tipo de edificios públicos y privados. También se asocia esta disciplina con antiguos tratados de arquitectura, entre los que cabe destacar el de Vitrubio del siglo I a.C. Otra referencia importante la encontraremos en los escritos de Pitágoras y Platón que nos introducen al conocimiento matemático de la geometría, así como en la historia del antiguo Egipto, como refencias populares más fácilmente identificables, si bien existen rastros de este conocimiento ancestral en todas las culturas, en todas las civilizaciones y en todas las épocas históricas, prehistóricas, terrestres y extraterrestres. Es decir, la geometría parece jugar un papel de cierta trascendencia, a nada que uno investigue, que vá, por supuesto, mucho más allá de una pura aplicación religiosa que, por otra parte, nadie identifica realmente cual, cómo o para qué se ejecuta, quedando esta idea en lo abstracto y lo demagógico, cuando no en lo puramente especulativo.


 
 Imagen de un cubo cuatridimensional o Teseracto

Resumiendo, podemos seguir el rastro y llegar a la conclusión de que sí, efectivamente, una forma de estudio y conocimiento geométrico ha sido desarrollada y ejecutada minuciosamente y parece haber requerido la atención de las más importantes figuras y pensadores de todos los tiempos, lo cual es indicativo de su gran importancia, si bien no somos capaces de alcanzar a saber dónde radica concretamente su objeto último y sagrado ni los mecanismos a través de los cuales actúa. Para poder llegar a atisbar, aunque sea de lejos, este conocimiento hemos de cambiar necesariamente nuestro modo de ver ó "punto de encaje" (en palabras de Don Juan Matus, el brujo yaqui de los libros de Castaneda) más allá de las creencias que nos limitan, si bien esto es algo realmente difícil.


Lo primero que hay que entender es que la geometría es un aspecto de la realidad, por no decir que es El aspecto de la realidad, en términos absolutos. Es decir, la geometría es el alfa y omega de la realidad manifiesta, tanto en nuestra realidad tridimensional como extradimensional. No existe nada fuera de la geometría, ni la más leve vibración puede manifestarse fuera de la geometria. Únicamente el concepto metafísico de lo absoluto inmanifiesto, el origen de todo lo que es, el Tao, la conciencia original, el potencial infinito, Dios ó como quiera denominarse a esta idea primigenia, tiene cabida al margen de la geometría, la cual no es (no puede ser otra cosa) más que un mecanismo de autoconocimiento de dicho absoluto. Ciertamente, la geometría resulta ser algo más que una peculiaridad técnica o estética de la materia ¿no os parece?


Para entender cual es el fundamento de esta afirmación es necesario plantear la naturaleza de nuestra realidad espacial tridimensional y las leyes bajo las que opera. Tengamos en cuenta que nos encontramos (nuestro nivel de conciencia, en realidad) en una dimensión muy básica, casi elemental, y que la posición de un punto en el espacio requiere la referencia a otros tres para poder ser determinado. En el origen no existe espacio ni tiempo, por tanto la expansión de la conciencia inicial requiere tres pasos también para encontrarse a sí misma. Este es el origen de toda geometría, la búsqueda del espíritu para alcanzar el autoconocimiento a través de experiencias multidimensionales. (No voy a extenderme aquí. Podeis ver los vídeos de Drunvalo, uno de los pocos conocedores reales de esta disciplina que, además, está dispuesto a compartir con todo el mundo.)



Hay que entender que todo lo que existe es geométrico y tiene un origen consciencial. Como reflejo de la conciencia original ó como reflejo del reflejo, si este primer reflejo es autoconsciente, como es el caso de los seres humanos (los humanos lo somos a un nivel bastante precario, pero lo somos), y así hasta el infinito, reflejos que se reproducen en diferentes niveles dimensinales, diferentes realidades con diferentes reglas de funcionamiento y que se extienden, asimismo, hasta el infinito en innumerables formas de expresión cuyo nexo común es la geometría. La geometría habilita la dimensión temporal que permite experimentar el movimiento de las cosas y con él aparece la luz, el sonido, la vibración, la energía... que no es más que el medio mediante el cual se habilita la experiencia relacional entre éstas y sus diferentes geometrías. Todos los niveles dimensionales coexisten simultáneamente y son holográficos. Todo esto no es esotérico, es ciencia.


Como es lógico, esta expansión de la conciencia que se manifiesta a través de la geometría no puede generarse de forma caótica o aleatoria, necesita patrones, relaciones, proporciones, un cierto orden que pueda ser re-conocido pues, sin el, la conciencia no llegaría jamás a encontrarse y se perdería dentro de sí misma. A la vez, unas estructuras con leyes estrictas tendrían unas limitaciones tales que impedirían explorar las infinitas posibilidades existentes, de modo que el "experimento" de la conciencia no tendría mucho sentido. Una inteligencia infinita ni siquiera tendría esta idea como opción. Por tanto, aparece un juego de tolerancias posibles. Pero, ¿cómo se determina el nivel de tolerancia? ¿puede establecerse o razonarse? Bueno, yo creo que sí y la experiencia nos demuestra que así funcionan las cosas.


La realidad se compone de elementos cuantificables, unidades medibles en partes enteras, objetos, cosas individuales, números racionales. Por otra parte, existe el mundo de las relaciones entre las formas, de proporciones, necesario para establecer la comparación, la afinidad, el movimiento, los números irracionales. Pero es mucho más que eso. Sabemos por la teoría de la relatividad clásica que e = mc2, es decir, que materia y energía son la misma cosa y ésta última, según la física clásica, es la capacidad de realizar un trabajo, es decir es la potencia de algo (entendiendo potencia como capacidad) y la potencia absoluta era uno de los atributos o definiciones de la conciencia suprema, el Gran Arquitecto Del Universo. 
 
Por otro lado está el concepto de resonancia. La energía se puede transmitir, por ejemplo, por medio de un campo, un ambito espacial en que despliega sus efectos, en forma de una vibración electromagnética que puede representarse mediante una gráfica en forma de onda. Cuando una onda es excitada por otra coincidente de similar frecuencia, multiplica exponencialmente su energía, es decir, amplifica la potencialidad de todo aquello que tenga un patron de onda similar. Sabemos que toda forma genera un patron ondulatorio, una energía determinada y resuena en una cierta frecuencia. Esto tiene que ver con la estructura molecular tanto como con la forma externa misma. El ejemplo más gráfico es el diapasón. Otro ejemplo es el llamado "paso de soldado" capaz de hundir un puente por el simple efecto de la resonancia con la frecuencia de vibración natural de la estructura.

También sabemos que, dentro de la naturaleza hay relaciones recurrentes. Es decir, parece existir una aproximación entre los números racionales y los irracionales con tendencia a éstos últimos a medida que aumenta la magnitud de los primeros. El ejemplo más gráfico es la serie Fibonacci, cuya relación entre términos consecutivos tiene una especie de asíntota en el número irracional phi (1.6180339...), el número de oro o la proporción áurea, pues esta proporción tiene la cualidad de permitir el embonamiento infinito de información y energía (quien se interese en ello puede investigar los trabajos del ingeniero Dan Winter), lo mismo ocurre con el número pi para curvas circulares y con el número de Euler que, como vemos, conecta con los dos anteriores.


Además, existen una serie de relaciones o proporciones presentes en la naturaleza que derivan de la génesis de la Flor de la Vida (los números raices de 2, 3 y 5), como bien explica Drunvalo. Bueno, pues parece ser que la vida terrestre, al menos, tiene resonancia con estos números que son los creadores de armonía y orden, por lo que conocemos. Estos números son los que establecen las relaciones de tolerancia entre partes enteras, entre el orden concreto y lo abstracto, entre lo real y lo ideal y en ese juego de tolerancias se desarrolla toda la complejidad de lo vivo, o sea, de todo ya que todo está vivo en su nivel. Las geometrías fundamentales, integradas por los llamados cinco sólidos platónicos más la esfera, ademas de sus propiedades regulares de caras, arístas y ángulos iguales, tienen la propiedad de estar relacionadas o conectadas entre sí, de forma que pueden incluirse unas a otras (cubo de Metatrón) y mezclarse para formar nuevas geometrías con propiedades más complejas. Estas formas también están relacionadas con la estructura de la materia y los cristales, por lo que tienen importancia sus cualidades resonantes. Hasta aquí estamos en el terreno de lo comúmente aceptado, pero vamos a traspasar el límite de inmediato para intendar entender qué trascencencia tiene realmente la geometría sagrada respecto a cualquier otra geometría.



El atributo"sagrado" es utilizado a menudo para relacionar la geometría con la arquitectura religiosa..., si y no. También es utilizado para relacionar la geometria con las propiedades matemáticas de la naturaleza y la cualidad de sostenibilidad de los edificios que operan con ella..., si y no. También es asociado a la cualidad elemental de su forma pura y "divina"..., si y no. La verdadera cualidad de la geometría sagrada es su actividad vital, por decirlo de algún modo. Hay determinadas formas que tienen "vida propia", así es. De ahi que existan "simples" símbolos que generan ondas de forma con efectos concretos y medibles, es decir existen formas vivas, por decirlo así, y formas muertas o, mejor dicho, fomas capaces de transmitir y acumular información, como ocurre con los cristales, por ejemplo el cuarzo y el agua y otras que no actúan así. En principio, cualquier forma, material o cosa es susceptible de vincularse con una información concreta y emitirá esa información, como un símbolo sagrado o un objeto ritual, por ejemplo el trisquel o el Sri Yantra por un lado y una máscara o un muñeco de vudú, por otro. La información se transmite mediante el pensamiento y se fija ó materializa a través del sonido ó la palabra (recordad los primeros versos del Génesis). 


Existe toda una "tecnología" de rituales para conseguir esto. Pero hay más, es posible crear geometrías virtuales vivas ( a nivel etérico ) con funciones personalizadas y, de hecho, la arquitectura sagrada utiliza ámbos recursos, los físicos tridimensionales y los extradimensionales y el secreto, tal vez, radica en la resonancia o afinidad entre ambos mundos. Una curiosidad en este sentido, para a quellas personas sensibles para ver auras y energías sutiles (en realidad, cualquiera puede con el entrenamiento adecuado) es que una arquitectura sagrada derruida o en ruinas, muchas veces conserva su estructura etérica original, la cual es visible, lo cual indica que no existe una vinculación, al menos directa, entre la parte física y la etérica. Tal vez se refuerzan una a otra o se estabilizan, tal vez, la estructura etérica contribuye a equilibrar y sustentar la parte física en aquellas estructuras casi imposibles, como son las catedrales góticas. La parte física no necesita estar activa para sustentarse pero la parte etérica si requiere una codificación o programación y una fuente de energía para mantenerse viva, de ahí los rituales. Una vez estabilizada y consolidada, la estructura etérica puede permanecer durante mucho tiempo si está vinculada a una fuente que la sustente.


Ahora entramos en el terreno de la geomancia. Los espacios sagrados tienen cualidades energéticas excepcionales, por regla general, sobre todo los anteriores al Siglo XVII (quien quiera, que investigue; os dejo una página con abundante información ). En ellos las redes geomagnéticas terrestres parecen no tener los efectos perjudiciales sobre la salud que tienen fuera de ellos, por un lado, y disponen, casí sin excepción, de uno o más vórtices energéticos, generalmente asociados a cruces importantes de lineas Hartman y/o Curry sobre venas de agua, coincidiendo generalmente con el lugar que ocupa el oficiante tras el altar y, en cualquiera de los casos, siempre en un lugar importante de la iglesia, bien sea frente a la imagen de un Cristo o Patrón/a, en el púlpito, en la pila bautismal o junto al agua bendita. Este último hecho me lleva a pensar (con permiso del maestro Epifanio) que los vórtices han sido activados expresamente en esos lugares y no que la construcción entera ha sido dimensionada y dispuesta de forma que unos vórtices naturales se aprovechen mejor. Además, puede que se utilice un cruce de redes sobre vena de agua para activar un vórtice pero no necesariamente necesitaba estar en esa posición antes que el edificio. Si bien es cierto que muchos edificios religiosos se han construido unos sobre otros para aprovechar sus vórtices y cualidades energéticas, esto tampoco demuestra que estuvieran ahí desde siempre sino que, simplemente, pudieron ser activados en una época anterior.

Tetragramaton sobre la Estrella de David y las tres energías esenciales en el centro, pater, mater et filii ó acción, reacción, neutralización ó tésis, antítesis, síntesis, etc...

Símbolo de la Masonería con el G.A.D.U. central ¿ Les suena, compañeros ?




Emblema del Colegio de Arquitectos

Como vemos, La Masonería se ha erigido tradicionalmente como "guardiana" del conocimiento. Si observamos su simbología vemos el esquema de la estructura etérica del octaedro, en perfecto equilibrio, bajo los símbolos de la plomada y el compás, con una más que evidente referencia al conocimiento egipcio. Los herederos de este conocimiento a través de los maestros constructores han sido tradicionalmente los Aparejadores, más tarde llamados Arquitectos Técnicos y, hoy, Ingenieros de Edificación (hablamos de España, país de larga tradición Masónica). Si observamos bien, algo ha cambiado en la simbología, lo cual indica que también ha desaparecido la clave del conocimiento aunque se conserven los mismos símbolos. Cuando llegamos a los Arquitectos, la mitad del conocimiento ha desaparecido y aparece la rosa. La arquitectura contemporánea ha perdido claramente el rumbo, dando prioridad a lo estético mal entendido y se ha convertido en una disciplina gastronómica, como evidencia su simbología, ensimismada y ajena al verdadero conocimiento.

Concluyendo. La geometría sagrada tiene cualidades resonanates que permiten amplificar o sintonizar ciertas energías asociadas a beneficios vitales. La geometría sagrada canaliza y neutraliza efectos adversos de las energías geomagnéticas terrestres. La geometría es sagrada porque está viva literalmente y no por otra razón. La geometría sagrada puede construirse de forma física o étérica, en cuyo caso requiere de un ritual y una fuente de alimentación. Si se vincula a un vórtice permanecerá activa mucho tiempo. La geometría sagrada se puede programar con funciones específicas y concretas (masculinas = hemisferio izquierdo) o generales (femeninas = hemisferio derecho). Idealmente, la forma física debería alcanzar resonancia con la etérica en una especie de simbiosis energética estabilizadora.